El blog se reconstruye: Next.js, fondo negro y tipografía blanca neón, mapa de viajes con mis ciudades, y el archivo vivo de recuerdos. El mismo legado, nueva luz.
Archivo vivo
Notas breves. Lo que publico desde el área privada.
El blog se reconstruye: Next.js, fondo negro y tipografía blanca neón, mapa de viajes con mis ciudades, y el archivo vivo de recuerdos. El mismo legado, nueva luz.
Viaje al norte para mi tercer hackathon en el Tec de Monterrey, con equipo nuevo. La historia completa, próximamente.
Publico la primera versión de este blog: biografía, proyectos, eventos y redes. La idea ya estaba clara desde entonces — dejar un legado digital para futuras generaciones.
Mi segundo hackathon, en el Tec de Cuernavaca. Más mentores, más conocimientos, más calor (¡horrible!). Me gané una Alexa y el acceso al Talent Land 2025 con [ConectiDoc](/proyectos/conectidoc).
Una de las mejores experiencias de mi carrera: mi primer hackathon. Trabajo en equipo, contra reloj y con presión. Llegamos a la final de 12 equipos en el track de Notion con [Check Driver](/proyectos/check-driver).
Mi primer festival y qué mejor que el Vive Latino. De Maná a Kings of Leon pasando por Panteón Rococó. El primer evento que pude grabar y plasmar en un video de YouTube.
Mi primera certificación: Principios de Programación y Soft Skills por Alura Latam con Oracle Next Education. La primera de muchas.
Se me presentó la oportunidad de ir a uno de los mejores conciertos en México y vaya que lo fue: The Abel en el Foro Sol. El fandom, la escenografía, la actuación — todo.
Entro a Ingeniería en Tecnologías de la Información en la BUAP. Aquí empieza en serio el camino: programación, redes neuronales, hackathons y todo lo que este blog documenta.
Empieza mi etapa en la Preparatoria Lázaro Cárdenas del Río de la BUAP. Tres años que terminaron apuntando directo hacia la tecnología.
El primer concierto de mi vida, con mi hermana mayor en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. Ella me contagió su gusto por la banda y ese día nos unió. Me arrepiento de no haber comprado un souvenir — lección aprendida para todos los conciertos que vinieron después.